Recuerdo de aquel 11-S. Homenaje a Salvador Allende el mejor presidente de América Latina


Hoy todos los medios nos han abordado con imágenes -incluso inéditas- del 11 de Septiembre de 2001. Un brutal y salvaje atentado terrorista suicida ejecutado hace una década contra las torres gemelas World Trade Center de New York, planeado y ejecutado por la red yihadista Al-Qaida, en represalia contra EEUU por sus constantes ingerencias en la política del resto del mundo (inexistentes armas de destrucción masiva en Egipto y bombardeo de este país, etc…).

Pero fue también el 11 de Septiembre de 1973 (38 años antes) cuando el médico y Presidente Socialista de la República Chilena Salvador Allende Gossens, -tras otras tres postulaciones anteriormente fallidas- elegido en los comicios de 1970 por mayoría electoral (con apoyo de la Unidad Popular, un conglomerado de partidos de izquierda) fue derrocado por el general ejercito de su país y el Cuerpo de Carabineros liderados por el general traidor Augusto Pinochet.

Allende, primer mandatario socialista de América Latina

El pasado 4 de septiembre numerosas asociaciones chilenas, quisieron conmemorar a su manera, destacando el funeral “oficial” que está previsto se celebre en Santiago de Chile tras la exhumación y estudios de los restos mortales de Allende.

Entre sus muchos amigos se encontraba el entonces laureado escritor y diplomático Pablo Neruda (galardonado con el Nóbel el 21 de octubre de 1971), quien renunció a su candidatura a favor de su amigo el Dr. Salvador Allende.

De este modo, Allende se convirtió en el primer mandatario marxista de Occidente y se propuso, con proyectos valientes -como la nacionalización del cobre en medio la guerra fría y una profunda crisis económica en el país- llevar a cabo por una vía “tranquila” (no revolucionaria) el socialismo a Chile. Opción que disgustaba tremendamente a los más poderosos y especialmente a los sectores más radicales de las Fuerzas Armadas y Carabineros y que cogió por sorpresa a Estados Unidos y la Cía, quienes daban por segura la victoria de Jorge Allesandri Rodríguez

Con la ayuda norteamericana del Presidente Richard Nixon, y la elaboración de dos planes para evitar a toda costa que Allende asumiera la presidencia, El 4 de Agosto de 1973 la Cámara de Diputados, integrada por mayoría opositora, aprobó un documento acusando a su gobierno de violaciones permanentes a la Constitución. Fue el detonante de la rebelión militar que acabó abruptamente con su mandato.

11 de Septiembre de 1973: Traición y bombardeo al Palacio de la Moneda

El 11 de Septiembre de 1973 el Palacio de la Moneda, sede de la Presidencia y Gobierno de Chile, fue bombardeado y salvajemente masacrado por fuerzas armadas de tierra y aire. Pese a encontrarse en su residencia oficial de Tomas Moro, Allende se desplazó en su Fiat al palacio de la Moneda. Viéndose asediado, a las 10,15 horas (veinte minutos después de comenzar el asalto) Salvador Allende grabó su último mensaje al pueblo chileno desde el interior de sus dependencias para Radio Magallanes, al tiempo que ordenó el desalojo progresivo de cuantos se encontraban en la Casa del Gobierno chileno.

Varios decidieron continuar a su lado y fueron forzados a salir de la Moneda para salvar sus vidas. Algunos, como su Jefe de Comunicación, el periodista José Augusto Olivares Becerra se quedaron junto al Presidente. Durante su domiciliario Allende portaba el fusil AK-44 (Kalasnikow) que le había regalado Fidel Castro.

El periodista José Augusto Olivares. Primero en quitarse la vida en la sede presidencial, seguido de Allende

El 11 de septiembre de 1973 formó parte del grupo de personas que, junto al presidente Allende, combatieron en la defensa del Palacio de la Moneda durante el Golpe de Estado comandado por Augusto Pinochet.

Fue el primero en morir, al decidir inmolarse descerrajándose un tiro. Su suicidio fue interpretado como un acto de dignidad, recibiendo premios póstumos de la Organización Internacional de Periodistas (OIP) y la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP). Estaba casado, desde 1962, con Mirella Latorre Blanco, quien debió partir al exilio durante la dictadura de Augusto Pinochet.

El suicidio de Augusto Olivares, antes que el golpe militar acabara consumándose, golpeó duramente al Presidente Allende. “No me rendiré», había dicho en su último mensaje radial con el palacio ardiendo por los cuatro costados.

Pocos minutos después el Presidente se quitó la vida con la AK44 -regalo de Fidel Castro- que había portado desde su domicilio. Aquel 11 de Septiembre de 1973 (hace hoy 38 años) necesitaban plasmar un mensaje imborrable para las futuras generaciones. Tanto Olivares como Allende lo entendieron y no vacilaron al momento de hacerlo.

Mi homenaje a aquellos demócratas y defensores de La Moneda

Entre mi afición coleccionista de “pedacitos del pasado”, guardo con especial cariño tres ejemplares de la Antología Popular 1972 de Pablo Neruda, firmados por éste y por Salvador Allende (una de estas dedicatorias dice: “A los futuros hijos de Chile”).

También tres LP´S dedicados a titulados: el primero Chile, el gran desafío (autografiado por Salvador Allende y dedicado “al compañero Carlos Ojeda Solis de Ovando. Dr. S. Allende G. “). El segundo editado en Argentina (“Fidel Castro-Salvador Allende. El diálogo de América. Conducido por José Augusto Olivares Becerra, con su cuadernillo especial) y el tercero “Salvador Allende. Mensajes Al Pueblo”

Con estas pequeñas joyas de coleccionista, y mi participación -con la lectura de unas palabras y un poema de Neruda ya reproducido en esta web: Carta para la Victoria- el pasado día 4 de septiembre en el homenaje que le rindieron la Asociación de Chilenos en España, -en el que también participó la cantautora Clara Ballesteros (primera mujer que interpretó en España temas de Violeta Parra)- deseo rendir tributo al mejor presidente en la historia de América Latina.


Javier Julio García Miravete

Escribo luego existo. Me apasiona la cultura y soy un empedernido luchador contra la injusticia y la corrupción. Admiro la sabiduría de los demás y a cuantos crean para la construcción de un mundo mejor. No me duelen prendas para reconocer en los demás méritos y virtudes, que me gustaría aprender de ellos. Soy un rebelde con causa siempre abierto a nuevos caminos y empresas. Periodista amante de la ciencia, el arte, la literatura, la fotografía, el cine, la música, el coleccionismo, los libros y papeles antiguos que me permiten reconstruir perfiles e historias de otros tiempos. Sueño con proyectos magníficos que me desbordan y que no logro activar por desintereses políticos. Desde aquí impongo mis normas sin someterme a protocolos. Escribo lo que quiero como quiero e intento ser libre.

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