Un año de la muerte de Juan Bartolomé: Pequeño homenaje y unas pinceladas inéditas


Pocos sabían en la AECID que el Dr. Juan Bartolomé, creador del Grupo de Emergencias y Ayuda Humanitaria de esa institución, nació el 14 de julio de 1936 en la casa forestal de El Amogable, Pinar Grande (Soria). Era hijo y nieto de guardas forestales. Tras su alumbramiento fue inscrito en el Registro Civil de Cabrejas del Pinar (Soria) y bautizado en la Iglesia de Quintanar de la Sierra (Burgos).

Su padre Efrén Bartolomé Chapero había nacido en Canicosa de la Sierra (Burgos) y su madre Daniela Martín de Pedro -y también su hermano José-Luís- en Vilviestre del Pinar (en cuyo cementerio yacen sus restos mortales). Además tuvo otro hermano menor -Ricardo- que murió a la edad de 8 años en Valencia, donde cursó sus estudios primarios y su carrera de medicina, ingresando en la tuna de su Facultad, al tiempo que trabajaba en clínicas de traumatología para ayudarse económicamente. Tenía muy buena voz y durante este periodo cantaban en fiestas, e incluso fueron invitados al extranjero. Juan Bartolomé estuvo cantando, durante uno de sus viajes en Suiza, ante la Begun Aga Khan.

SU NOMBRE: UNA DECISIÓN DEMOCRÁTICA

Sus abuelos tuvieron mucha influencia en la elección de su nombre. El paterno se llamaba Juan Bartolomé y el materno Ángel Martín. Él siempre decía que su apelativo fue un acuerdo democrático.

En plena Guerra Civil, a la edad de un año, padeció a la vez Sarampión y Difteria. Como la dieta no le gustaba nada, su madre sufría mucho. Seguía a su padre de frente en frente, y  a veces -Batalla del Ebro- se tiraba a la cuneta con el niño en brazos.

El amor por las plantas y los animales, lo heredó de familia. Siempre decía que le hubiera gustado ser Guarda Forestal. Su casa parecía una auténtica selva, donde campeaban sus gatos (Loja Yerga, Sha y Sudán), dos perros (Mosul y Ray) y también su loro (Kogo) y una tortuga (Frukrun, que significa tortuga en árabe).

Siempre estaba jugando, y sobre todo amaba la vida. Juan Bartolomé falleció el 15 de Diciembre de 2010, a la 1,29 horas, a la edad de 74 años (menos de cinco meses después de la muerte de su madre).

DESCUBRIDOR DE LA “SIMA BARTOLOMÉ” Y MÉDICO DE A BORDO

Siendo muy joven ingreso en la OJE (Organización Juvenil Española), donde se entusiasmó por la espeleología. En el complejo cárstico de Ojo Guareña (declarado Monumento Natural), situado en el municipio de Merindad de Sotocueva, al norte de la provincia de Burgos, existe la “Sima Bartolomé”, denominada así tras ser descubierta por él.

En los años 50, para pagarse el verano y poder viajar, trabajó como albañil en la construcción de una presa en Aldeadavila de la Rivera (Salamanca). También, de Guaje en las minas de carbón de  Santa María de Sil, situadas en el municipio leonés de Ponferrada. Esto último se lo ocultaba a sus padres.

Además, fue un entusiasta de los deportes náuticos, llegando a ser arbitro internacional de piragüismo. En Valencia hacía natación y nadaba en el puerto. Le quisieron meter en un grupo de natación, pero rehusó. Su grupo de espeleología se llamaba Edelweiss, su último reencuentro fue un año antes de morir en Poza de la Sal (Burgos).

Durante los años 60 trabajó en “Cruceros Ybarra”, una empresa vasca, que organizaba viajes transatlánticos a América, y él era el médico de a bordo. Allí conoció a su mujer. Fue autor de la Guía Sanitaria de a Bordo, de obligado cumplimiento en los buques.

SU HIJO LAÍN, COMO EL ABUELO DE “EL CID”

En el Instituto Social de la Marina -donde ejerció como Profesor de Medicina del Trabajo- fue fundador del Centro Radio Médico Español y creador del Buque “Esperanza del Mar”. Como anécdota, comentar que a este último le querían poner por nombre Reina Sofía, y su empeño llevó a que sus superiores le cambiaran el nombre previsto, para adecuarlo como un barco de salvamento y socorro. Hoy el “Esperanza del Mar” es un buque emblemático de la armada española.

Juan Bartolomé se casó con Susana Heringman (Sue), una antropóloga judía norteamericana, con quien tuvo un hijo a quien llamaron Laín de Burgos Bartolomé Heringman (Madrid, 14 de marzo de 1984). Eligió este apelativo porque así se llamaba un juez castellano, abuelo de “El Cid”. Su historia sentimental fue triste .

Sue, hija del prestigioso cirujano cardiovascular Craig Elmer Heringman (fallecido el 15 de junio de 2010) es traductora de inglés, e impartía docencia mientras la pareja residía en el municipio madrileño de Pozuelo de Alarcón.

Pese a su libertad y agnosticismo, Juan Bartolomé, en su Declaración de la Renta, siempre marcaba la casilla de la Iglesia, porque -aseguraba- que se fiaba más de Caritas, que de los demás.

SIEMPRE ESTABA JUGANDO CON SUS PLANTAS, SUS MASCOTAS Y SUS AMIGOS

Por su cariño, cercanía con la gente y cualidades humanas, seducía con la mirada a cuantos encontraba en su camino. Y enamoraba a muchas mujeres. Tras su muerte y reseñas en Voces del Desierto, esta web recibió numerosas cartas de amigas suyas en todo el mundo. Todas le querían. Era para ellas todo un D. Juan, y para todos los demás un indescriptible ser humano.

Juan cumplió su sueño de niño. Viajar… Recorrió todo el mundo; aunque la mayoría no fueron precisamente travesías de placer. Estuvo en los acontecimientos naturales más terribles y dolorosos acaecidos en nuestro planeta.

Fue el creador del Grupo de Emergencias y Ayuda Humanitaria de la AECID. Para él no existían las vacaciones, ni la jubilación. Cuando algún medio anunciaba alguna catástrofe, enseguida surgía de donde estuviese, para salir de inmediato rumbo a ese destino. Era un niño, y siempre estaba jugando con sus plantas, con sus mascotas y con sus amigos.

A lo largo de su vida recibió importantes galardones y condecoraciones. También después de su muerte a título póstumo han continuado llegando. Toda su actividad era prácticamente desconocida por su propia familia, quienes ignoraban de lleno el gran prestigio nacional e internacional de su pariente.

INCAPAZ DE VER DOLOR AJENO: LA SENSIBILIDAD, LO MÁS IMPORTANTE

Para Juan Bartolomé, salvar vidas constituía su juego más hermoso, su rutina, su cotidianeidad, y nunca contempló su labor humanitaria como algo excepcional; sino como su obligación médica, ética y moral. Era incapaz de ver el dolor ajeno. Decía que lo más importante era la sensibilidad.

Muy pocos sabían, que cuando le homenajearon en la AECID, con motivo de sus 70 años,  Juan Bartolomé acudió al acto con una sonda. Pocas fechas antes, mientras preparaba un viaje humanitario a Indonesia, le detectaron un adenoma de próstata. El mismo día que recogía el pasaporte diplomático, fue necesario sondarle. Su excusa para abandonar los actos que le honraban fue, alegar que su madre se había puesto enferma y un coche le estaba esperando para irse a Burgos. En realidad, su verdadero destino era un ambulatorio de la madrileña calle Bravo Murillo.

Llevaba preparado un guión, por si -durante esas jornadas- le daban los terribles calambres en las piernas y pies, generados por la perdida de potasio. En ese supuesto, argumentaría una lumbalgia. Fue intervenido quirúrgicamente el 15 de octubre de 2006 por el Dr. Luis Martínez Ondina (jefe de Urología del Hospital Puerta de Hierro) -quien lo hizo tiempo antes, con su madre- requiriendo dos transfusiones de sangre.

MATRIMONIO QUEBRADO CONTRA SU VOLUNTAD

Durante sus últimos días se negaba a que nadie conociera su estado: no quería que nadie le contemplase enfermo. El 10 de diciembre de 2010, el ESAD del área 6 del Hospital Puerta de Hierro se encargó de proporcionarle Cuidados Paliativos, en su propio domicilio

Fechas antes de morir, el 10 de diciembre, Juan Bartolomé deseaba contraer matrimonio con M. P. (coincidiendo con el cumpleaños de ésta). Hacía muchos años que -con absoluta discreción- eran pareja y habían recorrido juntos muchos caminos. Juan, siempre la denominaba cariñosamente como “la canija”. Un enlace, éste, que no se celebró por circunstancias ajenas a su voluntad.

En su recuerdo, la AECID creó un Premio de Fotografía que lleva su nombre. El Dr. Bartolomé era un ferviente apasionado de la fotografía. Logró atesorar más de cien mil imágenes, a las que alguien no otorgó importancia y -varios meses después de su muerte- esparció en un contenedor de basura.

El Dr. Juan Ángel Bartolomé Martín falleció el 15 de diciembre de 2010. Hoy se cumple un año de tan dolorosa pérdida para cuantos le admiramos, aprendimos de él e intentábamos imitarle en nuestro modo de vida. Sean estas pinceladas inéditas de su vida, nuestro mejor homenaje y recuerdo.


Javier Julio García Miravete

Escribo luego existo. Me apasiona la cultura y soy un empedernido luchador contra la injusticia y la corrupción. Admiro la sabiduría de los demás y a cuantos crean para la construcción de un mundo mejor. No me duelen prendas para reconocer en los demás méritos y virtudes, que me gustaría aprender de ellos. Soy un rebelde con causa siempre abierto a nuevos caminos y empresas. Periodista amante de la ciencia, el arte, la literatura, la fotografía, el cine, la música, el coleccionismo, los libros y papeles antiguos que me permiten reconstruir perfiles e historias de otros tiempos. Sueño con proyectos magníficos que me desbordan y que no logro activar por desintereses políticos. Desde aquí impongo mis normas sin someterme a protocolos. Escribo lo que quiero como quiero e intento ser libre.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Traducir »