La historia recuperada. Más de un siglo y medio de Mahou

  • 8
    Shares

 

Mahou abre su primera fábrica en la calle Amaniel en 1830. La cervecera se inauguró en 1891, la taberna fue bastante posterior y el ensayo de obras teatrales fue más aún hasta el estallido de la GC

A partir de hoy Voces del Desierto irá desgranado con cierta periodicidad a sus lectores desde este Mahousoleo, la verdadera historia de la saga Mahou, intentando despejar las numerosas dudas existentes y manifestadas entre tantos admiradores (distribuidores, clientes, coleccionistas) de la popular marca madrileña.

También los errores contenidos en sus publicaciones, y tergiversaciones históricas inciertas favorables a la descendencia de los actuales propietarios. Tras más de seis años de profunda investigación periodística en numerosos archivos nacionales e internacionales, parte de las cuales han servido para nutrir el hasta ese entonces inexistente Archivo Histórico de Mahou, nuestra web aportará la documentación preceptiva que sustente cada dicho, indicando la fuente documental donde ha sido extraída, para contribuir a clarificar la trayectoria histórica de una sensacional compañía, que actualmente es una de las principales cerveceras del país. Una industria, cuya imagen visible es la cerveza, pero tras la que han existido y existen multitud de diferentes empresas.

Vamos a desenterrar, resucitar y rescatar del olvido, muchas historias que a lo largo del tiempo protagonizaron los Mahou y que dieron lugar a la sensacional empresa que actualmente conocemos.

Primero nos centraremos en la parte que este autor denomina la “prehistoria” de Mahou. Es decir, en los datos históricos más antiguos que ha podido obtener y obran en su poder, iniciándolo con la llegada a España del primer Mahou francés y concluyendo este bloque de post con la fundación de la compañía cervecera “El barril”.

Con el tiempo los lectores se darán cuenta que en sus inicios (año 1891) sólo expendían barriles y las botellas comenzaron a implantarse varios años después, también que el arcón de madera para enfriar cerveza de ninguna manera pudo surgir antes que la propia bebida que inicialmente enfriaban con hielo obtenido de su fábrica, que Gregorio Alfredo (el fotógrafo Almayso) fue sólo un heredero y accionista como también lo fueron sus hermanos Luis Frutos Santiago (Lumayso), Enrique Felipe (Enmayso) y Carolina Valentina (la modista, Camayso) y demás hermanos otros dos hermanos más. El aristócrata francés de 45 años contrajo matrimonio con su criada Brígida Solana de 22 años tras su tercer embarazo.

Parece poco riguroso que algunos utilicen la información que les proporcioné, para montar una historia fotográfica sobre un sólo miembro de la familia, cuando los cuatro hermanos varones fueron accionistas de un negocio de artículos para fotografía y propietarios de cámaras fotográficas desde muy temprano, siendo pioneros en el uso de estos aparatos. Una cosa son las imágenes domésticas realizadas por cualquiera de ellos y otra distinta los retratos de Almayso en su estudio, situado en el mismo inmueble que les servía de residencia familiar. Me parece acertado, que este fondo lleve el nombre del hermano fotógrafo por excelencia, sin que es signifique que todas las imágenes reportadas fueran tomadas por él.

Alfredo se ocupaba de las pinturas y barnices, su segundo hermano del hielo, un tercer dispensaba la mercancía en la calle Jacometrezo y el último movía todas las riendas de la cerveza en Madrid y Gibraleón (Huelva).

Tampoco fue Mahou (Presidente de la Cámara de Industria) quien promovió la creación de los estudios cinematográficos CEA, sino Rafael Salgado Cuesta, su homólogo en la Cámara de Comercio de Madrid.

De igual modo, que ningún Mahou creó el Club Sportif de Atletismo, aunque uno de ellos si pertenecía a él.

No es cierto, lo de esta trascendental decisión. Los productos salidos de las tres fábricas de Mahou, se siguieron vendiendo hasta muy tarde.

No es cierto que en el despacho de Jacometrezo se tomara la decisión dejar de vender pinturas, para pasar a vender cerveza y hielo. Durante muchos años en este hiperespacio se comercializaron los tres productos, además de muchos otros como conservas, salados, aceites, etc…

Carece de rigor histórico que en un panel donde se alude a la importancia de la publicidad en multitud de soportes desde sus comienzos empresariales, se ilustre con la portada de la revista Nuestra Raza (Revista de España, de Portugal, del mundo americano, del mundo sefardí, del mundo musulmán), editada para conmemorar la Hispanidad el 12 de octubre de 1934. En esta fecha Mahou no comenzaba, sino que ya llevaba cuatro décadas y media funcionado.

Hubo quienes huyeron cuando estalló la guerra civil, y quienes salvaron con su propio sueldo y ahorros a más de 300 niños hijos de empleados de la fábrica. Hubo sindicalistas de Mahou, que tras la guerra fueron internado en la cárcel creada a pocos metros de la fábrica, hasta que fueron deportados a campos de concentración y prisiones, donde murieron.

La mitad de la sociedad -el 50%- fue cedida a los trabajadores para crear una cooperativa, pero la dictadura abortó esta operación.

Pero la corrección de tales desaciertos flagrantes (hay muchos más), quedará para bastante más adelante, dado que todos nuestros aportes debidamente documentados, a veces fotografiados, e identificada la fuente seguirán un minucioso y riguroso orden cronológico.

Nuestro relato será tratado con el respeto y admiración que tan sensacional empresa se merece, pero siempre con el máximo rigor histórico posible. Si en algún caso hemos de echar mano de la imaginación (algo muy propio de los actuales comunicadores de Mahou) haremos constancia que se trata de interpretaciones personales en base a la falta o escasez de datos disponibles.

Desde aquí animo a publicistas, distribuidores, seguidores, etc… para que confíen en nosotros y se animen a insertar sus banners y módulos publicitarios, con la seguridad absoluta de que no les vamos a defraudar. De forma totalmente inédita y por primera vez -en la larga trayectoria de la compañía- descubrirán una historia tan apasionante como documentada y desconocida.


  • 8
    Shares

Javier Julio García Miravete

Escribo luego existo. Me apasiona la cultura y soy un empedernido luchador contra la injusticia y la corrupción. Admiro la sabiduría de los demás y a cuantos crean para la construcción de un mundo mejor. No me duelen prendas para reconocer en los demás méritos y virtudes, que me gustaría aprender de ellos. Soy un rebelde con causa siempre abierto a nuevos caminos y empresas. Periodista amante de la ciencia, el arte, la literatura, la fotografía, el cine, la música, el coleccionismo, los libros y papeles antiguos que me permiten reconstruir perfiles e historias de otros tiempos. Sueño con proyectos magníficos que me desbordan y que no logro activar por desintereses políticos. Desde aquí impongo mis normas sin someterme a protocolos. Escribo lo que quiero como quiero e intento ser libre.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Traducir »