Cerrado por vacaciones y un consejo «anticacos» de utilidad


Como todas las semanas santas, llega el momento de despedirse unos días de los sacrificados lectores. Más que por fervor religioso -en mi caso- reivindico tiempo para pensar, reflexionar, descansar e intentar ordenar ideas. Un periodo -igual que cualquier otro vacacional- muy propicio para la labor delictiva de cacos a la hora de captar víctimas desprevenidas en cualquier cajero automático de nuestras ciudades. Como prevención, bien valgan estas recomendaciones del Ministerio del Interior. Muy utiles si llegara a  presentarse una situación de esta índole.

Unos días de descanso entre España y Portugal

Queridos amigos de Voces del Desierto. Me voy unos días a Olivenza (Badajoz). Mis motivos son más vacacionales que religiosos.

Aunque fui educado en la religión católica (en mis tiempos llegué a ser catequista en la Parroquia segoviana de Santa Eulalia), desde hace ya bastantes años me considero totalmente agnóstico y escéptico, aunque sumamente respetuoso con los credos de los demás.

De este modo, intentaré disfrutar del incomparable estilo manuelino que impregna la mayor parte de las decoraciones de este amurallado y precioso municipio pacense, donde el enorme fervor popular de estas fechas -estoy seguro- no me va a permitir de librarme de las procesiones.

Mientras recorro sus calles, visito su castillo, sus preciosas iglesias góticas, su magnífico museo de artes y oficios, y admiro la impresionante fachada manuelina de su Casa Consistorial (por cierto, un pueblo curioso éste, donde la mayoría de sus gentes aseguran ser de derechas, pero votan siempre al PSOE por la calidad política de su alcalde; al menos el anterior, ya que de la forma de gobernar del actual no tengo noticias) os dejo -con muchas ideas y proyectos en mi cabeza para plasmarlos a mi vuelta- con un consejo muy útil y poco difundido para librarse de esos que tienen por costumbre saquear a los viandantes en los cajeros automáticos el esfuerzo, sacrifico y modestos ahorros de los demás: los cacos.

Invertir el número de pin puede salvarte y poner a la policía tras el “malo”

No es nada original. Esta información procede del Ministerio del Interior. Aunque recientemente fue divulgada en televisión, la mayoría de entrevistados en cajeros automáticos susceptibles de sufrir este tipo de robos, aseguraron desconocer este sencillo truco, que sirve ganar tiempo y alertar de inmediato a la policía.

Si alguien se ve forzado por algún ladrón para retirar dinero de un cajero automático, puede notificarlo a los agentes de la Seguridad Ciudadana, simple y llanamente tecleando en el cajero su propio NÚMERO DE PIN AL REVES. Por ejemplo, si la clave de acceso a tu cuenta es 1234 deberás marcar 4321.

En ese instante, el cajero reconoce que estás metiendo de forma inversa el código de tu tarjeta codificado en esa máquina. Aunque ésta te dará el dinero solicitado, de manera oculta para el ladrón, la policía será avisada ene se mismo instante y el mensaje llegara al momento a cualquier dotación que se encuentre patrullando esa zona, y los agentes saldrán de “ipso facto”a ayudarte.

Es importante, que a modo de vacuna contra los cacos que pululan en estos tiempos de crisis, difundamos este mensaje y lo llevemos en la recámara de nuestras mentes, por si en alguna ocasión -ojalá no nos suceda a nadie- resultáramos involuntarios protagonistas de una situación semejante.

INVERTIR EL PIN DE NUESTRAS TARJETAS EQUIVALE A INFORMAR DE INMÉDIATO A LA POLICIA

Disfrutad de las vacaciones de Semana Santa y a la vuelta nos vemos (o mejor dicho, nos leemos). Javier


Javier Julio García Miravete

Escribo luego existo. Me apasiona la cultura y soy un empedernido luchador contra la injusticia y la corrupción. Admiro la sabiduría de los demás y a cuantos crean para la construcción de un mundo mejor. No me duelen prendas para reconocer en los demás méritos y virtudes, que me gustaría aprender de ellos. Soy un rebelde con causa siempre abierto a nuevos caminos y empresas. Periodista amante de la ciencia, el arte, la literatura, la fotografía, el cine, la música, el coleccionismo, los libros y papeles antiguos que me permiten reconstruir perfiles e historias de otros tiempos. Sueño con proyectos magníficos que me desbordan y que no logro activar por desintereses políticos. Desde aquí impongo mis normas sin someterme a protocolos. Escribo lo que quiero como quiero e intento ser libre.

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