Ander Azpiri muestra «simultáneamente» en Madrid dos retrospectivas sobre su creación artística


Hace casi un trienio que conocí al mexicano Ander Azpiri Landa (Guadalajara, Jalisco 1971). Fue en circunstancias ajenas a su faceta artística. Hace un año expuso una muestra de su obra en la Embajada de México. Pese a mi deseo de encarame bis a bis con sus creaciones, llegué tarde. Justo al día siguiente de clausurar la exposición. Le prometí -y me prometí a mi mismo- que la próxima vez no me ocurriría lo mismo.

Azpiri es en si mismo un personaje silencioso, callado, biomimético y tan complejo de interpretar como su propio entorno. Cuando me topo con él casi siempre me susurro interiormente: ¡que nueva obra andará fraguando!. Estoy seguro que tras tan aparente “ausencia”, su cerebro artístico moldea mentalmente ,intentando resucitar de la nada, su próxima producción. Porque como sucede con los genios, en su mente siempre subyace una nueva porción de naturaleza dispuesta para ser imitada, mejorada y transformada en creación artística. Todo apunta al desarrollo milimétrico de cuanto un día bauticé en esta web como “Azpirilandia: el maravilloso mundo del artista mexicano Ander Azpiri”.

Recientemente, ha repartido sus últimas producciones inaugurando “simultáneamente” dos exposiciones: “habitat” en el Centro Municipal de las Artes de Alcorcón y “entorno y morada” en la madrileña Fundación Artsur, agrupadas en un catálogo que bajo el titulo de “la casa de la esfinge” ha introducido el poeta santanderino, docente universitario y gestor cultural en el Ayuntamiento de Madrid, Luís-Regino Mateo.

El arcano de un artista: naturaleza y vida (biomimésis) como fuentes de inspiración

Ander Azpiri procura imitar de forma mimética la vida que le envuelve nutriéndose de su propia observación empírica y estudio de la naturaleza, que toma como su principal fuente de inspiración. Con materiales divergentes e innovadores, pero cotidianos, procedentes de cualquier entorno universal, intenta reconstruirla con soluciones artísticas inspiradas en el propio universo. De este modo, Azpiri recrea libremente sus más profundos sueños y deseos, plasmándolos en materia y rescatando de la nada el arcano enigmático de su propia esfinge. Sus creaciones nacen, crecen e intentan reproducirse entre ellas.

Fluorescentes iluminados recubiertos de pelo, alambres retorcidos que susurran sonidos de cigarras y grillos contenidos en microchips, maderas ordenadas en forma de bosque, mangueras, tuberías, cables, altavoces, imágenes fotográficas digitales y dibujos en tinta china. Sorprenden especialmente sus mangueras o la forma en que simula la hiedra con unos cuantos metros de coquilla aislante.

En el conjunto de sus obras aflora libremente “bios” (vida) desde cualquier material que usa porque al fin y al cabo -aunque éste se muestre inerte- antes ha formado parte de un universo vital. Creaciones que nacen de su observación empírica de la naturaleza, creciendo, adaptándose al medio e intentando reproducirse en el espacio. ¡Parece que están vivas!.

Formas que emergen relacionándose entre ellas: vida que brota de la propia vida

Aunque la creatividad de este artista parte de la escultura y el dibujo, Azpiri esparce también sus inquietudes en medios como la fotográfica digital. La última subasta de la prestigiosa firma venezolana Odalys (Febrero 2010), contó con dos dibujos suyos en tinta china (negra) sobre papel (blanco), que se sumaron al catálogo de la exposición que durante varias semanas pudo contemplarse en el madrileño Hotel Palace.

Cables eléctricos y clavijas, madera, pelo humano, ramas que crecen exultantes de arriba abajo (o viceversa) y que con el tiempo se esparcen como enredaderas. Fluorescentes de colores que emanan estados anímicos. Fotografías frontales donde destaca el cabello de sus modelos como elemento orgánico universal para alimentar raíces que con el tiempo se convertirán en árboles generando nuevas vidas. En esencia: vida que brota de la propia vida.

Producto de su minuciosa observación e investigación empírica sobre cómo las obras “cohabitan” en entornos específicos, al margen de nuestras circunstancias vitales y modos de adaptarnos en cada “decorado” social, Ander Azpiri logra reconstruir un mundo imaginario plagado de formas que emergen relacionándose entre ellas y creando una novedosa atmósfera vital.

Un universo de estructuras y comportamientos -como pretexto “para re-pensarnos a nosotros mismos”- de diversos organismos, que el artista usa como modelos para reflexionar sobre los diferentes comportamientos humanos, procurando “entender mejor las formas en que establecemos relación con el entorno (físico, pero también comunicativo y social)”, generando un escenario plástico “de obras que conviven y se relacionan entre sí, formando sistemas transitorios donde unas dependen de otras, aunque al mismo tiempo insistan en propagarse. Como esas plantas que brotan en grietas y tejados donde, si nadie las corta, fundan una selva”, asegura el artista.

Hábitat y morada: una dualidad complementaria

“En los materiales que le sirven a Azpiri para dar forma a una idea, a la elaboración conceptual de un espacio, a la transformación perecedera de una habitación en manglar, ramaje, animal, selva de lianas, raíz infinita clavándose en el parqué, habita una vez más el convencimiento de que nuestros objetos, los iconos del llamado progreso que siempre nos han acompañado, no se pueden desprender ya del propio mundo”, asegura en el prologo del nuevo catálogo del mexicano, el poeta cantabro Luís-Regino Mateo.

“Las formas y espacios que Ander Azpiri propone en esta doble convocatoria aparentan una sensación de choque, de caricia o de beso, de invasión, de poderosa crecida. Dos cuerpos que se tocan, dos imágenes que se aproximan, dos ideas que se penetran, dos sueños que entrelazados y convertidos en un solo futuro podrían generarse o contraerse, acomodarse al hábitat o a la morada, florecer extendiendo sus tentáculos multiformes o sufrir la herida de la poda y la domesticación de su aliento. Y así sentimos la respuesta de Azpiri cuando entre la rigidez de la madera descubre la flexibilidad etérea de la liana, cuando irónico y certero nos invita a cerrar los ojos para escuchar el canto de esos grillos y cigarras construidos con los mismos auriculares y mínimos artefactos tecnológicos con los que nuestros oídos descubren cada día la música de nuestro paisaje natural…” continúa esta semblanza artística plasmada por el docente santanderino.

“Demasiadas palabras para dar forma a la respuesta que con más sabiduría y concisión el propio artista ha sabido resumir en un concepto certero que nos recuerda que la vida no es sólo confusión, camuflaje, invasión, crecimiento; sino el descubrimiento ingenuo y asombrado del entorno, la comprensión de las leyes y fuerzas que definen el hábitat”, reconoce Mateo.

Biomímesis (bio/vida y mimesis/imitar). Un término compuesto tan desconocido como extraño que representa la forma en que Ander Azpiri piensa y recrea la vida desde la naturaleza, ajustando sus parámetros artísticos a los cánones marcados por esta escuela de pensamiento que intenta inspirarse en las infinitas posibilidades que nos brinda la propia naturaleza.

Estas dos magnificas retrospectivas, instaladas en el Centro Municipal de las Artes de Alcorcon (hábitat) y en la Fundación ArtSur de Madrid (entorno y morada) estarán abiertas y podrán ser disfrutadas hasta el próximo día 24 de junio.


Javier Julio García Miravete

Escribo luego existo. Me apasiona la cultura y soy un empedernido luchador contra la injusticia y la corrupción. Admiro la sabiduría de los demás y a cuantos crean para la construcción de un mundo mejor. No me duelen prendas para reconocer en los demás méritos y virtudes, que me gustaría aprender de ellos. Soy un rebelde con causa siempre abierto a nuevos caminos y empresas. Periodista amante de la ciencia, el arte, la literatura, la fotografía, el cine, la música, el coleccionismo, los libros y papeles antiguos que me permiten reconstruir perfiles e historias de otros tiempos. Sueño con proyectos magníficos que me desbordan y que no logro activar por desintereses políticos. Desde aquí impongo mis normas sin someterme a protocolos. Escribo lo que quiero como quiero e intento ser libre.

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