Navidad 2009: El Palacio Real vibró con los mejores violines del maestro Antonio Stradivarius


Fue el pasado 13 de Diciembre cuando -dentro del XXVI Ciclo de Música de Cámara que anualmente organiza Patrimonio Nacional- el Salón de Columnas del Palacio Real sirvió de escenario a un excepcional concierto de Navidad. El acto contó con la presencia del alcalde de Cremona (patria del luthier Antonio Stradivarius). Durante hora y media, se convirtió en el mejor espacio escénico del mundo para el recital acústico brindado por el Cuarteto de solistas de la Orquesta de Radiotelevisión Española y el Quartetto d’archi della Scala de Milán, interpretando una selección de piezas del barroco europeo con los magníficos stradivarius adquiridos por la corona española en el último cuarto del siglo XVIII y sus “hermanos”custodiados en el italiano Palacio de Cremona.

Un delicioso evento -a cuatro y ocho bandas- grabado por las cámaras de RTVE y emitido por la 2 en Nochebuena, sirviendo de prólogo al tradicional mensaje navideño de S. M. el Rey, y con cuya reseña periodística Voces del Desierto se despide hasta el año que viene, deseando a sus lectores sobre todo salud para el año 2010 y sucesivos.

Salón de columnas del Palacio Real

En palabras de Yago Pico de Coaña, Presidente de Patrimonio Nacional, “la singularidad de esta sesión viene determinada, por la oportunidad de apreciar la grandeza de dos países que han sido determinantes en la Historia de la Música en Europa. España, con la polifonía de los siglos XVI y XVII, e Italia, como artífice de la eclosión instrumental y vocal del Barroco”.

Un excepcional broche de oro éste, a la muestra “Instrumentos del Cuarteto Stradivarius de Cremona”, que organizada con el Palazzo Comunale di Cremona, la Fundación Stradivari, la Embajada de Italia en España y la Fundación Cremona, que ha permanecido expuesta durante doce días acompañando a la colección palatina (considerada la mejor del mundo, con la única viola ornamentada por el gran luthier Antonio Stradivarius) en la Sala Furriera del Palacio Real.

Concluida la muestra tan singulares piezas fueron portadas desde su vitrinas hasta el Salón de Columnas, previamente adecuado como auditorio.

Presidido por una bruñida escultura en bronce de Carlos V obra de Barbedienne este salón se encuentra jalonado por columnas jónicas. Lámparas destellantes cuelgan del techo abovedado pintado en 1756 por el italiano Corrado Giaquinto. De sus paredes penden tapices del siglo XVII. Esta estancia palatina fue en 1985, escenario de la firma por España del Protocolo de Adhesión a las Comunidades Europeas. Además, el 30 de octubre de 1991 se inauguro en ella, la Conferencia de Paz sobre Oriente Próximo.

Arriaga, Verdi y Mendelssohn

Mientras el cuarteto español interpretó piezas de Juan Crisóstomo Arriaga (Bilbao 1806-1826), el italiano lo hizo de Giuseppe Verdi (1813-1901). El broche de oro lo pusieron los ocho músicos tañendo al unísono sus excepcionales instrumentos, en composiciones del maestro alemán Félix Mendelssohn (1809-1847).

La música de Arriaga, excelsa en su Tercer Cuarteto en Mi Bemol Mayor, abrió el concierto con una interpretación pulcra y emotiva a manos del conjunto de cámara español, con Mariana Todorova como primer violín, acompañada por María Saiz San Emeterio como segundo violín, María Teresa Gómez Lozano a la viola y Javier Albarés al violonchelo. Todo mostraba que el compositor vasco, muerto prematuramente en París, desde su asombrosa precocidad apuntaba hacia la genialidad como muestra esta pieza sublime, donde su inteligencia y sensibilidad se convierten en hilos conductores de unas pautas musicales constituidas en auténticos preludios del romanticismo.

Giuseppe Verdi, mentor del nacional romanticismo italiano, revivió con una antología de su ópera Rigoletto, versionada para cuarteto de arco por el compositor Antonio Melchiori, gracias a la maestría del conjunto italiano liderado por Francesco Manara, primer violín, acompañado por Pierangelo Negri como segundo violín, Simonide Braconi a la viola y Máximo Polidori al violonchelo, quienes extrajeron toda la belleza inducida por unos instrumentos tan magníficos.

En cuanto a Félix Mendelssohn, interpretado al unísono por los dos cuartetos gratamente ensamblados, transmitieron a través de los arcos y sus deliciosas notas, la potencia melódica de su clasicismo.

La colección de instrumentos del Palacio Municipal de Cremona

La Colección Cívica italiana consta de 12 instrumentos -cuatro de los cuales han permanecido durante doce días expuestos junto a sus “hermanos” del Palacio Real- que representan las tres grandes familias (Amati, Guarneri y Stradivari) que han hecho famosa a Cremona en la luthería desde mediados del siglo XVI.

Los instrumentos trasladados para esta muestra y usados por el Quartetto d’archi della Scala de Milán en este concierto navideño, proceden del Palacio Municipal -Palazzo Comunale- de esta ciudad italiana, cuna del famoso luthier Antonio Stradivari (1644-1737).

La colección cuenta con un violonchelo y tres violines, dos de los cuales han estado en Madrid del 1 al 12 de diciembre.

“Il Cremonese 1715” es en sí mismo, el mejor símbolo de la Colección de Cremona. Fue el primer instrumento adquirido en 1961, tras haber pertenecido a importantes músicos, como Joseph Joachim, iniciando tan peculiar tesoro instrumental, considerado entre los mejores del mundo. Violín de gran formato, espléndido por la madera y por el barniz anaranjado dorado, está dotado de una generosísima voz en todas las tonalidades.

Como los otros tres instrumentos está construido en arce con tabla armónica en abeto rojo.

El “Vesuvius” fue construido en 1727 con las características típicas de ese período, constituyendo una prueba inequívoca del artista para crear una obra maestra, a pesar de su avanzada edad. Fue donado por el músico Remo Lauricella a la Ciudad de Cremona, tras su muerte, en 2003.

El violonchelo “Stauffer ex Cristiani” es un instrumento excepcionalmente bello e históricamente importante. Construido en 1700 (al tiempo que el de la colección palatina), representa el paso de los grandes formatos de la escuela de los Amati, a aquel modelo más pequeño que el mismo Antonio Stradivarius llamó “forma B”, considerado el modelo perfecto. Perteneciente, entre otros, al virtuoso J. L. Duport, pasó luego a las manos de Lisa Cristiani, joven violonchelista para la que Mendelssohn compuso la Romanza Sin Palabras.

Para este encuentro musical en Madrid, se ha dispuesto un cuarteto utilizando una espléndida viola de un coleccionista ingles, realizada en el taller de Stradivarius -gemela de la más famosa “Gibson”- acabada por Carlo Bergonzi en 1740.

Los stradivarius del “Cuarteto Real”

El único conjunto de Stradivarius en el mundo que se ha conservado íntegro y en su emplazamiento original -Palacio Real de Madrid- es el conocido como “Cuarteto Real”.

Fue adquirido por Carlos III para el entonces Príncipe Carlos -futuro Carlos IV- gran aficionado a la música. El gran luthier de Cremona Antonio Stradivarius creó para la Corte española un total de cinco instrumentos: dos violines; el concertino más pequeño y el grande; dos violas contralto y tenor (ésta última desaparecida tras la invasión napoleónica); y el bajo de violón reconvertido más tarde en violonchelo.

Este último está considerado como la obra más importante de la “época alargada” del maestro, porque es cuando construye sus modelos más personales. En su ejecución empleó la madera de arce de los bosques alpinos para la caja, el mango y clavijero; y la de abeto para la tabla armónica.

Todos los instrumentos están cubiertos con un barniz especial, todavía hoy objeto de estudio e investigación, y  están decorados con círculos y rombos de marfil incrustados sobre pasta de ébano. Los aros tienen roleos vegetales intercalados con figuras de grifos, galgos, aves y conejos.

Son indiscutiblemente los mejores tesoros de arco elaborados por Antonio Stradivarius, que todavía conservan el sonido mágico y los sones del mejor luthier del Barroco europeo, como tuvo ocasión de comprobar Voces del Desierto durante este sensacional concierto navideño celebrado el pasado 13 de Diciembre en el Salón de Columnas del Palacio Real de Madrid.


Javier Julio García Miravete

Escribo luego existo. Me apasiona la cultura y soy un empedernido luchador contra la injusticia y la corrupción. Admiro la sabiduría de los demás y a cuantos crean para la construcción de un mundo mejor. No me duelen prendas para reconocer en los demás méritos y virtudes, que me gustaría aprender de ellos. Soy un rebelde con causa siempre abierto a nuevos caminos y empresas. Periodista amante de la ciencia, el arte, la literatura, la fotografía, el cine, la música, el coleccionismo, los libros y papeles antiguos que me permiten reconstruir perfiles e historias de otros tiempos. Sueño con proyectos magníficos que me desbordan y que no logro activar por desintereses políticos. Desde aquí impongo mis normas sin someterme a protocolos. Escribo lo que quiero como quiero e intento ser libre.

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