Carolina Caycedo y la revolución digital en la fotografía colombiana


Su última exposición internacional fue a mediados de Noviembre en Escocia, dentro de la Feria de Arte de Edimburgo. Unos meses atrás, en abril, participó  en Art Show 20014, una de las Ferias de Arte más importantes celebradas en Busan (Corea del Sur). Dos meses antes (febrero), un par de sus alegres imágenes fueron mostradas públicamente en Bruselas (Bélgica). Además, también ha expuesto algunas de sus imágenes en Suecia.

Los primeros pasos profesionales de la fotógrafa -Carolina Caicedo Vásquez “Carito” (Bogotá, 20 de agosto de 1973)- fuera de América Latina, comenzaron a principios de 2014. Una muestra colectiva en Madrid (SEIS VISIONES) inaugurada por el Embajador Fernando Carrillo (acompañado por su esposa Diana), la Ministra Consejera para Asuntos Culturales María Leticia Ortega y el Ministro Plenipotenciario Julián Efrén Ossa, la dio a conocer en nuestro país; aunque meses antes, también estuvo en Madrid apoyando con su obra a la Fundación Juan Felipe Gómez Escobar.

Una trayectoria, la de esta -antaño- periodista y comunicadora social, que en poco tiempo ha visto colgada parte de su obra en las paredes de tres continentes. Un trabajo, merecedor de las más altas consideraciones, por su colorido y originalidad, y que ya comienza a traspasar fronteras.

Quizá de forma arriesgada, su amiga y artista colombiana Lina Agudelo, la ha definido como “nuestra Miró de la fotografía”, una calificación que describe lo que siente el espectador cuando está frente a su obra: colores primarios, paz y alegría.

Como concluye la publicidad de su estudio a las afueras de Bogotá: ¡Pasen, vena y disfruten su trabajo!. “Es un pedazo de algún lugar del mundo, que viene para quedarse en una pared que pide ser vestida con arte”.

COMUNICADORA SOCIAL, APASIONADA DEL ARTE Y LA MÚSICA, Y MUY “RETRO TUL”

Comunicadora social, periodista y fotógrafa. Durante varios años Carolina Caicedo fue Jefa de Prensa y Programación de la productora Tele Colombia (hoy Fox Tele Colombia). “Me encargaba que salieran en los medios y casi todas las fotos las hacía yo”. Además, “leía unos cinco libretos semanales (novelas, series, etc…) y escogía qué podía funcionar, y en qué franja horaria”.

“Me encargaba que salieran en los medios y casi todas las fotos, las hacía yo”. Además,”leía unos cinco libretos semanales (novelas, series, etc…) y escogía que podía funcionar y en que franja horaria. Soy periodista primero que todo. Trabajé durante una década en televisión. Siempre he tenido que ver con la imagen, pero desde detrás de las cámaras”.

Casada con Jorge Enrique Hernández Rodríguez, directivo de una compañía aseguradora francesa y apasionado coleccionista de arte. Por otro lado, asegura, “tengo dos tíos dedicados al mundo de las antigüedades y al arte. Y todo a mí alrededor, ha estado siempre muy vinculado con el panorama artístico”.

“Gracias a mi marido, he tenido la oportunidad de viajar mucho. De este modo, puedo irme a cualquier parquecito, tienda o lugar, y encontrar esos objetos que quiero para recrear mis próximas instantáneas”.

“Compramos lo que amamos”, asegura Carolina, quien convive a las afueras de la capital colombiana, en una hermosa casa circundada por preciosos paisajes y rodeada en su domicilio de una magnífica colección de lienzos.

Entusiasta de lo retro, fascinada por el uso de mallas y tules multicolores en sus creaciones y muy vinculada familiarmente (padres y hermano) al mundo de la música, Carolina decidió homenajear al legendario grupo de rock británico Jethro Tull, eligiendo para su “estudio” o “laboratorio de ideas”, el sonoro nombre de Retro Tul.

“El retro puede ser algo maravilloso. Y el tul es un material que utilizo mucho en mis fotos para hacer facking, montajes, etc… Me encanta”. “Retro Tul nace cuando veo la necesidad de ofrecer a mis amigos y gente cercana, una opción innovadora en fotografía digital. Propongo espacios maravillosos para tomas inolvidables y también un estudio profesional con equipos de última generación”.

REMINISCENCIAS DE MIRÓ, ALGO DE CHEMA MADOZ Y MUCHO POP ART

Sus fotografías son alegres y coloristas. Carito -como la apodan sus amigos- intenta transmitir sentimientos de felicidad y esperanza en sus imágenes, procurando dilatar al máximo la pupila del espectador, sumergiéndole en su fascinante mundo de sensaciones artísticas.

“Tengo la capacidad de percibir en aquellos objetos que quiero retratar algo que nadie ve y encontrar el uno entre mil para mis futuras composiciones. Cuando el espectador está frente a mi obra, siente un mar de colores primarios y una inmensa paz y alegría”, aseguró a Voces del Desierto.

Actualmente Carolina ha abandonado su trabajo en televisión, creando su empresa y siendo -ella misma- su propia representante. “Me retiré <<un rato>> para ser mamá, porque la tele tiene horarios largos y agobia: trasnochar y madrugar, quedando la familia en un segundo plano”. Carolina y Jorge son padres de dos hijos: Jacobo (11 años) y Antonia (7 años).

Mientras, ha podido adentrarse en su verdadera pasión: la fotografía, convirtiéndose progresivamente en una reputada diseñadora de interiores, contando -además- con cualificados profesores particulares, que fueron mostrándole cómo adentrarse en ese mundo que tanta atracción ejercía sobre ella. “No tuve que ir a la Universidad a estudiar fotografía, mis maestros los tuve de muy primera mano. Esa fue mi fortuna”.

“Mis fotografías se inspiran en los trabajos de Chema Madóz; Jeef Koons, Andy Warhol, Odemburg y Robert Indiana, entre otros. Me gusta llenar de viveza y luminosidad mi obra, porque en Colombia tenemos mil problemas diarios. Y lo que yo quiero, es mostrar alegría. Pretendo que la gente se sienta feliz con mi trabajo. Algunas están inspiradas en obras de Joan Miró, aunque personalmente considero que mi estilo puede encuadrarse perfectamente dentro del Pop Art”.

Como primera seña de identidad en el exterior Carolina ha optado por seleccionar un grupo de fotos muy organizadas, y coloristas “aunque tengo otras no tan obvias”. He venido recolectando objetos, y cómo ves, algunos títulos de mis creaciones terminan en “ando”: incubando (con el cubo), como algo que está naciendo. Viajando, Sentando, Volando, Amando, Coloreando, Besando, Objetando, etc…”.

Entre sus recuerdos más entrañables en nuestro país, Carolina se remonta a la inauguración de su primera exposición colectiva. “Había una mujer acompañada por su novio, quien estuvo buscándome para comentarme que mis obras “le transmitían una felicidad infinita. Una de mis fotos le recordó a Miami -donde vivió los dos mejores años de su vida- y por eso enseguida me dijo: ¡quiero ese cuadro!”. ¡”Eso es precisamente lo que busco. Que uno lo ponga en la sala o en la habitación, y diga: ¡que rico!. Me interesa que produzcan sensaciones maravillosas”!.

RELIEVES QUE TRASPASAN SUBCONSCIENTES, Y UNA ARTISTA TREMENDAMENTE SOLIDARIA

La niñez de Carolina Caicedo Vásquez transcurrió entre juegos, muñecas y un mundo de artistas que le permitieron admirar, opinar, tocar y sentir sus obras desde su concepción, hasta el trazo final. Por eso, esta polifacética fotógrafa colombiana, cuenta con una capacidad única para descubrir lo que nadie ve, encontrando siempre -entre esos objetos cotidianos- el “uno entre mil”.

“Al igual que el pintor plasma sobre lienzo las pinceladas de su imaginación, ella traspasa al papel con nitidez y encanto, todo lo que no ha sido percibido por otros, dando vida a lo inerte y convirtiendo objetos cotidianos en sutiles y coloristas creaciones artísticas, que se proyectan en el espectador, generando en él múltiples y variadas sensaciones”. Son palabras de la poetisa colombiana Alba de Hernández.

En cada una de sus instantáneas “Carito” es capaz de llevarnos a un placentero y relajante éxtasis, adentrándonos en un fascinante mundo, pendiente aún de explorar. Sus composiciones traspasan el subconsciente del espectador.

“¿Cual es la idea?. Si te das cuenta, todas tienen muchísimo color y están muy cargadas, Son imágenes digitales con relieve: de lejos parece que pudieras coger los objetos y las figuras, pero cuando te acercas la perspectiva cambia y te das cuenta que se trata de una ilusión óptica sobre una superficie lisa. Para mí los objetos son algo importantísimo. Entro en un lugar y digo: ¡ese es mi próximo propósito!, y no necesito demorarme, porque ya tengo mi gran colección mental de ellos, que utilizo para mis siguientes composiciones”.

Pero, Carolina Caicedo es mucho más que todo eso. Disfruta diseñando rincones y componiendo escenarios para después fotografiarlos. Y a las afueras de Bogotá, en plena naturaleza, permite a sus modelos improvisar, jugar y expresarse libremente. Acompaña sus sesiones de música ambiental y simplemente ¡dispara! sus cámaras.

También ha ilustrado con imágenes un libro de poemas escritos por su suegra (poetisa), del cual han realizado una tirada limitada de 400 ejemplares, para regalar a familiares y amigos.

Carito es -además- una persona amante del mecenazgo y la solidaridad. Una de sus primeras visitas a nuestro país en el 2013 fue para colaborar con la Fundación Juan Felipe Gómez Escobar. Junto a otras artistas colombianas, aportó algunas de sus mejores fotos, para obtener fondos destinados a “salvar niños y educar y formar a madres adolescentes”. También aprovechó para depositar algunas instantáneas (de pequeño formato) en la madrileña Galería de Arte Gaudí, con objeto de darse a conocer al público español amante del arte.

MODELOS EN LIBERTAD Y ORIGINALES RETRATOS PENDIENTES DE DESCUBRIR

Pero, además Carolina (Carito) cuenta con un precioso estudio, donde realiza fantásticos retratos. Es ésta la otra faceta que le gustaría poder mostrar en España, y artísticamente su asignatura pendiente con el público de nuestro país. “Me gustaría traerlos, pero aún no he podido captar un espacio propio. Decididamente, éste es uno de mis próximos proyectos”.

“Para este tipo de trabajos, me gusta que quienes buscan un retrato de familia, no sea el típico aburrido, sino algo más dinámico. A menos que me las pidan en su sofá, cama, sala u oficina. Vivo en una finca fuera de la ciudad, donde hay animales, un paisaje hermoso, árboles y naturaleza, e intento sacarlos en ese decorado natural. Dentro del estudio, me encanta el azul-violeta y las luces. Busco que la gente se sienta tal cual es dentro de cada foto. Que corran, salten, rían, etc… ¿Ustedes no me miren y hagan lo que quieran!. Por eso, la gente busca que les haga sus fotos, porque se sienten tranquilos, les pongo música, etc…”.

“Tengo la oportunidad de contar con un espacio grande, donde <<mis modelos>> pueden salir a correr y trabajar en plena naturaleza. Esta es la otra parte de mi actividad artística, en la que llevo trabajando un año y medio. Ser mi propia jefa y tener mi propia disciplina laboral es algo maravilloso, porque me permite conciliar mi vida familiar”.

“Estoy empezando a mostrar mi obra a nivel internacional y espero contar pronto muchas historias positivas, y continuar plasmando -haciendo realidad- en fotos, todas mis fantasías artísticas. Yo recomiendo a la gente que compren arte y no me refiero a los grandes artistas con precios inaccesibles, sino a los que empiezan y hacen cosas maravillosas”.

“Además de buscar el mejor colorido y alegría en mis obras, actualmente estoy trabajado mucho en el ámbito de la conciencia social, buscando cómo trasmitir un mensaje que mueva corazones”, explica Carolina.

Desde su llegada a nuestro país en 2014, su trayectoria internacional se ha disparado y la joven fotógrafa colombiana, ha podido ver colgadas obras suyas en eventos tan dispares y significativos como la Feria de Arte de Bruselas, el Artshow de Busan (Corea del Norte), el Edinburgh Art Fair (Escocia) y tiene en este momento, una Exhibición Permanente en Miami (Florida) desde  comienzos de este mismo año.


Javier Julio García Miravete

Escribo luego existo. Me apasiona la cultura y soy un empedernido luchador contra la injusticia y la corrupción. Admiro la sabiduría de los demás y a cuantos crean para la construcción de un mundo mejor. No me duelen prendas para reconocer en los demás méritos y virtudes, que me gustaría aprender de ellos. Soy un rebelde con causa siempre abierto a nuevos caminos y empresas. Periodista amante de la ciencia, el arte, la literatura, la fotografía, el cine, la música, el coleccionismo, los libros y papeles antiguos que me permiten reconstruir perfiles e historias de otros tiempos. Sueño con proyectos magníficos que me desbordan y que no logro activar por desintereses políticos. Desde aquí impongo mis normas sin someterme a protocolos. Escribo lo que quiero como quiero e intento ser libre.

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